PERIÓDICO CONTRAPARTE / La Paz, 8 de junio de 2026

El estrangulamiento logístico que padece el departamento de La Paz ingresó a una fase de severa distorsión de precios en los centros de abasto popular. Al cumplirse 39 días consecutivos de bloqueos de carreteras y ante una persistente escasez de carburantes, el precio de las frutas y otros productos alimenticios esenciales se duplicó en los mercados de la sede de gobierno, forzando a los transportistas a realizar travesías por vías alternas de alta peligrosidad para esquivar los cercos civiles.
De acuerdo con el testimonio de los comerciantes mayoristas, las tarifas de los fletes de transporte pesado sufrieron un incremento de hasta el 200% debido a las complicaciones del terreno y los desvíos obligatorios. El encarecimiento se refleja con nitidez en productos de alta demanda estacional como la naranja; los lotes mayoristas que tradicionalmente se calculaban bajo un costo base indexado por unidad equivalente a Bs 10, hoy se comercializan en las tarimas a Bs 20, previéndose nuevos ajustes hacia el alza si los ministerios del área no logran restablecer el orden vial. “Normalmente cobraban al Alto Beni cuatro mil o cuatro mil quinientos bolivianos. Ahora ni con ocho mil se puede traer, no se puede conseguir camiones”, relató de manera textual una de las intermediarias afectadas.
La raíz técnica de esta escalada inflacionaria se encuentra estrechamente vinculada al desabastecimiento de diésel en las estaciones de servicio reguladas de las provincias. Para asegurar la continuidad de los viajes y evitar la putrefacción de los alimentos en los centros de acopio rurales, los choferes se ven obligados a adquirir combustible en el mercado informal a precios significativamente elevados. Esta anomalía en la estructura de costos operativos se transfiere en cascada a lo largo de la cadena comercial, impactando tanto a los distribuidores de los mercados de la zona Norte y Garita de Lima como a las tiendas de barrio minoristas.
“Están llegando por caminos alternos y ellos no tienen diésel allá; están comprando el diésel muy caro. Por eso las frutas y otros productos están llegando al doble o más”, ratificó otro de los vendedores de los playones de descarga. Ante este complejo panorama macroeconómico y social, el sector gremial emitió una exhortación pública de urgencia a las autoridades del Órgano Ejecutivo y del aparato de seguridad del Estado para que apliquen las herramientas constitucionales vigentes, normalicen el suministro de hidrocarburos y garanticen la libre locomoción, frenando así la vulneración sistemática al derecho a la alimentación que castiga a los hogares paceños.




