La política boliviana nos ha acostumbrado a la confrontación, pero existen límites éticos que, una vez cruzados, fracturan el respeto básico entre mandantes y mandatarios. Las recientes declaraciones del senador Milton Condori contra el estamento estudiantil de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) no solo son un exabrupto; son un ataque directo al futuro profesional de miles de jóvenes alteños.

Resulta paradójico, por no decir hipócrita, que un representante nacional que se formó en las mismas aulas que hoy descalifica, utilice términos como «ladrones» o «mediocres» para generalizar a una comunidad universitaria de 37 carreras. ¿Qué clase de profesional olvida el sacrificio que implica estudiar en una ciudad donde el trabajo y el aula suelen compartirse por necesidad?
Una herida al currículum alteño
La molestia de los estudiantes, que hoy declaran al senador «persona no grata», no es un simple capricho dirigencial. Es una respuesta defensiva ante un daño tangible. Cuando una figura pública de su nivel estigmatiza a la UPEA, no solo lanza insultos al aire; está manchando los títulos profesionales de quienes buscan insertarse en el mercado laboral.
El senador Condori parece ignorar que sus palabras tienen eco en los departamentos de Recursos Humanos de entidades públicas y privadas. Al denigrar a la juventud alteña, está, de facto, coartando sus oportunidades laborales.
Los puntos clave del conflicto:
Ingratitud académica: Condori es exalumno de la casa de estudios que hoy ataca.
Generalización peligrosa: Se tilda de «LADRONES NOMÁS RECIBEN EN LA UPEA» a estudiantes que, en su mayoría, alternan sus estudios con jornadas laborales extenuantes.
Impacto laboral: El estigma institucional dificulta que los egresados compitan en igualdad de condiciones fuera de El Alto.
Exigencia de disculpas: El estamento estudiantil exige una retractación pública inmediata y formal.
«Es indignante. Un senador y profesional debería tener las palabras adecuadas para expresarse, no denigrar a quienes se forman día a día», manifiestan las bases estudiantiles con justa razón.
Desde esta redacción, nos sumamos al cuestionamiento: ¿Cuál es el objetivo de un legislador al dinamitar el prestigio de la institución que le dio las herramientas para llegar a la Asamblea Legislativa? La juventud de El Alto no pide privilegios, exige el respeto que su esfuerzo merece. El senador Condori le debe una explicación —y una disculpa honesta— no solo a la UPEA, sino a toda la ciudad que confió en su representatividad.




