Periódico Contraparte, 10 de abril de 2025

La ciudad de La Paz amaneció en caos este viernes luego de que los sindicatos de transporte declararan un paro indefinido, dejando a miles de ciudadanos sin opciones para movilizarse. Los choferes, agrupados en la Federación de Transporte Urbano, aseguran que la medida es «irreversible» hasta que el gobierno acceda a su principal demanda: un aumento en la tarifa de pasajes. «No nos queda otra, estamos al borde del colapso. Los costos de combustible y repuestos nos están ahogando», declaró Juan Pérez, dirigente del sindicato, mientras bloqueaba una de las principales avenidas de la ciudad con decenas de buses. Las calles, usualmente congestionadas, se convirtieron en un escenario de protestas y enfrentamientos esporádicos entre manifestantes y la policía, que intentó despejar vías críticas sin éxito.
El impacto en la población ha sido inmediato. Estudiantes, trabajadores y comerciantes se vieron obligados a caminar largas distancias o a buscar alternativas costosas, como taxis privados, cuyos precios se dispararon ante la alta demanda. «Llegué dos horas tarde al trabajo. ¿Cómo vamos a vivir así?», cuestionó María Fernández, una administrativa que debió recorrer más de 10 kilómetros a pie. Mientras tanto, el gobierno municipal intenta mediar en el conflicto, pero los transportistas insisten en que no cederán. «Si no hay respuesta, radicalizaremos las medidas», advirtió otro dirigente, sin descartar bloqueos en carreteras interdepartamentales. Expertos en economía urbana alertan que, de prolongarse el paro, el desabastecimiento de productos básicos podría ser la siguiente crisis, afectando a mercados y familias de escasos recursos.
Las redes sociales estallaron con críticas hacia ambos bandos: algunos usuarios acusan a los choferes de «asfixiar a la población», mientras otros culpan a las autoridades por no anticipar una solución. El ministro de Obras Públicas, en un mensaje televisado, pidió «calma y diálogo», pero evitó comprometerse con un aumento tarifario, argumentando estudios técnicos pendientes. Mientras la tensión crece, los paceños se preparan para un fin de semana incierto, con la sombra de un conflicto que, según analistas, podría escalar a niveles nacionales si no se resuelve en los próximos días.




