Periódico Contraparte, 16 de mayo de 2025.

La tensión política estalló este viernes en pleno centro de La Paz. La marcha de seguidores de Evo Morales, que partió hace más de una semana desde Parotani, llegó hasta el Tribunal Supremo Electoral (TSE) exigiendo la habilitación del exmandatario como candidato presidencial. Pero en lugar de una simple protesta, lo que se vivió fue un enfrentamiento directo con la Policía, que respondió con gases lacrimógenos y operativos de dispersión.
El ambiente ya era tenso desde la madrugada, pero cerca del mediodía, los marchistas intentaron ingresar a la zona de Sopocachi —donde se ubica el TSE— y fueron contenidos por un fuerte contingente policial. Lo que siguió fue una batalla campal: gases contra piedras, gritos contra escudos, caos en pleno centro paceño.
Se reportaron al menos varios heridos, entre ellos comerciantes de la zona y un periodista que quedó atrapado en medio del operativo. La Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) denunció el uso indiscriminado de agentes químicos y pidió que se respete el derecho a la protesta pacífica.
La Policía, por su parte, denunció que los manifestantes usaron objetos contundentes, entre ellos piedras y palos, para tratar de abrirse paso hasta la plaza Abaroa, que fue cerrada hasta el lunes por lo que las autoridades llamaron trabajos de “fumigación y desratización”. La coincidencia de ese anuncio con el arribo de la marcha no pasó desapercibida y alimentó aún más las sospechas de provocación.
El operativo fue dirigido personalmente por el comandante general de la Policía Boliviana, Augusto Russo, quien supervisó desde el terreno las acciones de control. Pese al uso de la fuerza, los marchistas mantienen su exigencia: que Evo Morales sea habilitado como candidato en las elecciones de agosto, pese a que una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional prohíbe la reelección continua y discontinua.
Hasta ahora, Morales no ha aparecido públicamente en la movilización que lleva su nombre. Su ausencia ha generado rumores, memes y especulaciones, desde que estaría disfrazado para evitar ser aprendido, hasta que estaría orquestando una estrategia mayor desde las sombras.
El país, mientras tanto, sigue dividido entre quienes ven en la marcha un ejercicio legítimo de presión política, y quienes la consideran una amenaza a la democracia que podría derivar en un nuevo ciclo de confrontación.




