Periódico Contraparte, 18 de marzo de 2025.

En un movimiento que ha sacudido el escenario político boliviano, Juan del Granado, exalcalde de La Paz y reconocido jurista por su papel en la lucha contra los crímenes de la dictadura de Luis García Meza, ha decidido sumarse al proyecto de Samuel Doria Medina para construir una candidatura de unidad opositora. Este respaldo no solo refuerza la figura de Doria Medina como líder de la oposición, sino que también inyecta un nuevo aire a un sector político que busca desesperadamente consolidarse frente al Movimiento al Socialismo (MAS), que lleva casi dos décadas en el poder.
«Para que en Bolivia haya justicia nuevamente, se necesita la unidad de la oposición, no solo para ganar las elecciones, sino para superar el laberinto de trampas y abusos normativos e institucionales creado por el MAS en 20 años de poder. Juan es ideal para conducir este proceso», declaró Doria Medina durante un acto en el que ambos compartieron escenario. Por su parte, Del Granado, quien en el pasado reciente lideró una campaña de firmas para promover un referendo que reforme el sistema de justicia, aseguró que su apoyo a Samuel se enmarca en la necesidad de «cambiar el rumbo del país».
Aunque la campaña de firmas de Del Granado no logró reunir los apoyos necesarios, dejó en evidencia la urgencia de una reforma judicial en Bolivia, un tema que ahora ambos líderes han colocado en el centro de su discurso. «Admiro su gran gestión al frente del municipio de La Paz. Cuánto lo extrañan los paceños», dijo Doria Medina, refiriéndose a la popularidad que aún conserva Del Granado por su gestión como alcalde, marcada por obras emblemáticas y una administración transparente.
El apoyo de Del Granado no solo es simbólico; representa un respaldo estratégico para Doria Medina, quien busca consolidarse como el candidato que unifique a las fuerzas opositoras. Sin embargo, el camino no está exento de desafíos. La oposición boliviana ha sido históricamente fragmentada, y aunque esta alianza genera expectativas, también enfrenta el escepticismo de quienes dudan de que las diferencias internas puedan superarse.
«Samuel y Juan juntos podrían ser la fórmula ganadora, pero solo si logran convencer a la ciudadanía de que están realmente unidos y no solo buscando intereses personales», comentó un analista político. Mientras tanto, las bases del MAS han respondido con críticas, acusando a ambos líderes de representar a una élite que busca recuperar el poder perdido.
Lo que está claro es que esta alianza ha reavivado el debate político en Bolivia. Con dos figuras de peso uniendo fuerzas, la oposición espera presentar una alternativa sólida frente al oficialismo. Pero la pregunta que todos se hacen es: ¿Será suficiente para cambiar el rumbo de un país marcado por la polarización y el desgaste institucional?




