La marcha de los gremiales, que este domingo alcanza su sexto día, continúa en demanda de dólares, combustible, y soluciones a temas impositivos, entre otros. El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, ha calificado la protesta como «política». “La gran mayoría de los gremiales está trabajando normalmente, por no decir el 99%; el gremial si no sale a trabajar no tiene como llevar el pan de cada día a su hogar. Los que están marchando son 10 a 15 personas que están en la carretera y tras que empieza a esconderse el sol, se suben a sus movilidades a pernoctar en sus hogares; por tanto, esta marcha es política”, afirmó el ministro.

La marcha, que comenzó el pasado martes con aproximadamente 700 participantes, ahora solo cuenta con 25 personas, según informó la Red Uno. Durante estos días, muchos participantes se han retirado debido al cansancio y al intenso frío del altiplano. El sector tiene una demanda de 12 puntos, que incluye la abrogación del Decreto Supremo 4732, vigente desde hace dos años y que obliga a obtener del Ministerio de Justicia un certificado de que los contratos de preventa no tienen cláusulas abusivas. Además, exigen anular la resolución referida a la facturación electrónica. También solicitan la renuncia de los presidentes de Impuestos Nacionales, Mario Cazón, y de la Aduana Nacional, Karina Cerrudo.
Del Castillo señaló que desde el inicio de las peticiones por parte de este sector se han establecido mesas de trabajo. Por lo tanto, convocó a los manifestantes a entablar un diálogo con el Gobierno. Por otro lado, el máximo dirigente de los gremiales de la ciudad de El Alto, Toño Siñani, desconoció la marcha en curso del sector desde Patacamaya, calificándola como “política”, y exhortó a sus afiliados a no respaldar dicha movilización.
La situación actual refleja la creciente tensión entre el Gobierno y los gremiales, destacando la complejidad de las demandas y la respuesta gubernamental que busca despolitizar la protesta mientras llama al diálogo. Los gremiales, por su parte, mantienen su lucha en condiciones adversas, esperando obtener respuestas concretas a sus exigencias.




