La mesa de los paceños podría verse afectada a partir de este miércoles. La Federación de Panificadores de La Paz ha lanzado una advertencia contundente: la producción de pan de batalla podría suspenderse en las próximas horas debido a la asfixiante situación que atraviesa el sector, marcada por la escasez crítica de combustible y un incremento insostenible en el costo de los insumos.

Representantes del sector explicaron que la crisis se agudiza por el desabastecimiento de carburantes, lo cual ha derivado en una disminución del 60% en la capacidad de producción diaria. Esta falta de logística no solo impide el proceso de horneado, sino que ha paralizado la distribución del producto hacia las tiendas de barrio y los centros de venta habituales en toda la ciudad.
Especulación y costos por las nubes
A la falta de combustible se suma un duro golpe a la economía de los artesanos panificadores: el precio de la harina. Según denunciaron, el quintal del insumo principal ha pasado de costar Bs 250 a Bs 480, un incremento que califican de «impagable» bajo las actuales condiciones de mercado y que se ve impulsado por los conflictos y bloqueos que persisten en diversas rutas del país.
«No podemos trabajar a pérdida ni producir con la incertidumbre de no saber si llegará el combustible o si el precio de la harina seguirá subiendo mañana», manifestaron los dirigentes, quienes mantienen una postura de alerta máxima.
Por ahora, los panificadores esperan una pronta solución gubernamental que garantice el abastecimiento de diésel y la estabilización de los precios de la materia prima. De no concretarse medidas inmediatas, la suspensión de actividades será inevitable a partir de este miércoles, dejando a la sede de gobierno sin su producto de primera necesidad.




