Transporte Pesado denuncia que unas 500 cisternas están paradas sin descargar en Palmasola y exige transparentar la calidad de la gasolina

La crisis por el desabastecimiento crónico de carburantes sumó una nueva y alarmante denuncia que apunta de forma directa a la gestión operativa de las plantas de almacenaje fiscal. El representante del Transporte Pesado, Pedro Quispe, denunció públicamente que aproximadamente 500 camiones cisterna con combustible de importación se encuentran paralizados en las afueras de la planta de Palmasola, en Santa Cruz, sin que las autoridades procedan a su descarga.

Quispe fustigó de forma enérgica el silencio institucional del nivel ejecutivo de la estatal petrolera y la falta de información oportuna de cara a la población. Los transportistas exigieron que el presidente de la entidad demuestre de forma pública los documentos de importación y transparente las razones por las cuales los carburantes no están ingresando a la red de comercialización interna.

Esta parálisis logística se produce en un escenario de extrema desesperación para los choferes del servicio público y privado a nivel nacional. En los surtidores de las principales capitales del país, los conductores se ven obligados a pernoctar y realizar extensas filas de entre tres días y una semana completa con el fin de adquirir cupos mínimos de diésel o gasolina.

Incertidumbre por facturas y calidad del combustible

“Nadie se preocupa, pero tenemos cisternas paralizadas en Palmasola para descargar. No están haciendo el descarguillo. ¿Por qué será? ¿Será la mala gasolina de nuevo? ¿O no han pagado la factura? Que digan la verdad, el pueblo ya no puede soportarlo”, reclamó con dureza el dirigente Pedro Quispe.

El sector del transporte pesado exteriorizó sus sospechas respecto a los motivos que frenan el vaciado de los tanques en Santa Cruz. Quispe planteó la hipótesis de que el cuello de botella responda a deudas estatales por concepto de fletes a los choferes, facturas impagas a las empresas proveedoras internacionales o, en su defecto, a problemas técnicos en el octanaje y la calidad del lote de carburante importado.

La representación del gremio instó a los secretarios generales y delegados de las federaciones de transportistas a trasladarse de forma física hasta las zonas industriales para fiscalizar in situ la situación. El sector remarcó que las cisternas cargadas permanecen expuestas en las vías públicas esperando autorizaciones administrativas.

Bloqueos y rutas de importación bajo sospecha

El reporte técnico brindado por la dirigencia del transporte internacional detalla que el combustible varado proviene principalmente de los mercados de Paraguay y Argentina. La escasez total comenzó a estrangular las actividades comerciales de departamentos como Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y Pando, que habitualmente dependen de este flujo fronterizo.

Respecto al panorama en el occidente del país y las conexiones con la sede de Gobierno, Quispe confirmó que el desabastecimiento en La Paz es crítico debido a factores idénticos. Decenas de camiones cisterna con combustible importado permanecen completamente estacionados e imposibilitados de avanzar en la localidad fronteriza de Desaguadero y en los tramos del eje troncal debido a los cercos viales.

Ante este escenario de colapso energético y logístico, el Transporte Pesado conminó al Gobierno y a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) a exhibir las planillas de descargo correspondientes a cada lote. El sector advirtió que las bases sindicales se encuentran al límite de la tolerancia física y financiera debido a la inactividad forzosa en las rutas.

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