El concejal de la ciudad de El Alto, Omar Acarapi, manifestó de forma pública su descontento ante las políticas de distribución de alimentos que implementa el nivel central del Estado. La autoridad municipal denunció que la urbe alteña sufre una desatención severa en comparación con la sede de Gobierno en cuanto al abastecimiento de productos esenciales.
Acarapi cuestionó que mientras en el municipio de La Paz se habilitaron más de cinco puntos fijos de comercialización de carne de pollo, en la ciudad de El Alto las agencias de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) permanecen cerradas. Según denunció, la presencia estatal se limita a un solo camión móvil que recorre de forma esporádica los distritos de la urbe.
El legislador rechazó de forma categórica las justificaciones de los funcionarios de Emapa, quienes argumentaron que el cierre de los centros de abasto responde a una presunta falta de garantías de seguridad. La autoridad demandó que dejen de poner «etiquetas» a la población alteña y defendió la identidad y civismo de sus habitantes.
“No somos el patio trasero de nadie. Que no nos consideren por unos cuantos salvajes. Por favor, no nos pongan etiquetas, no nos digan que no hay seguridad porque el alteño es muy respetuoso”, aseveró el concejal Omar Acarapi.
Ante este escenario, la autoridad edil emplazó formalmente al Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Tierras a normalizar la venta regulada del producto para aliviar el bolsillo de los sectores más vulnerables. Aseguró que cuando el Órgano Ejecutivo organiza campañas de forma correcta, la ciudadanía responde con orden y respeto en las filas.
Finalmente, el concejal hizo un llamado directo a los piquetes de huelga que todavía permanecen activos en puntos estratégicos como Senkata. Instó a los manifestantes a agotar los esfuerzos de diálogo para preservar la paz social y permitir el libre ingreso de los camiones de ayuda humanitaria destinados a los mercados populares.



